Las puntas deben guardarse cuidadosamente
cada vez que dejamos de usarlas o acabamos de hacer clase. Para ello es
necesario plegar hacia adentro los talones, luego doblar los laterales hacia
adentro y acto seguido enroscar las cintas a su alrededor. Cada zapatilla debe
plegarse por separado y no deben introducirse jamás una dentro de la otra.
Una vez que hemos hecho el plegado, las
guardaremos enfrentadas hacia adentro, cada talón tocando con la punta del otro
par y las colocaremos en una bolsita especial para ellas. La bolsita podemos
comprarla en un establecimiento de artículos para la danza o bien fabricarla
nosotras mismas. Lo importante es que deben permanecer aisladas del resto de
prendas y calzado de otro uso. Jamás debemos guardarlas con prisa colocándolas
sueltas dentro de nuestro bolso. La bolsita debe ser de tela y apropiada para
las zapatillas, y tener el ancho necesario para que se mantengan juntas y no se
dispersen dentro del bolso de clase o del armario.
De vez en cuando aconsejo dejarlas en casa
desplegadas en un lugar fresco y seco para orearlas durante unas horas, ya que
guardarlas inmediatamente después de clase puede hacer que el color de las
zapatillas se vea alterado por el sudor.
Jamás se debe lavar una zapatilla de punta
con agua y jabón, ni con cualquier otro producto de limpieza, y menos aún
echarlas a la lavadora. Cuando estén sucias debemos dejarlas así, y en caso de
realizar una actuación podemos “maquillarlas” utilizando un fon de teint o base
de maquillaje facial de un color similar al de la zapatilla para cubrir las
posibles imperfecciones provocadas por el uso.

